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Contenido
- Cuando el sorteo dejó de durar veinte minutos y empezó a durar hora y media
- De dónde viene el formato suizo y por qué se adaptó al fútbol
- Estructura de la fase liga con 36 equipos
- Comparativa entre el formato antiguo y el nuevo
- Impacto del formato en cuotas y mercados
- Cómo reaccionó la audiencia al nuevo formato
Cuando el sorteo dejó de durar veinte minutos y empezó a durar hora y media
Me acuerdo del primer sorteo del nuevo formato. Seguía al milímetro el viejo sistema de ocho grupos de cuatro, que se sorteaba en veinte minutos y generaba 32 partidos. El nuevo sorteo duró más de hora y media y produjo un calendario con 36 equipos, 144 partidos de fase liga, playoff intermedio entre el 9 y el 24, y un cuadro de octavos que ya no depende del resultado de los grupos sino de una clasificación única con coeficientes ponderados. La primera vez que lo explicaron, mucha gente no entendió la mecánica. Tres años después, todavía hay apostantes que operan como si el torneo siguiera siendo el de antes.
«Todo el mundo quiere cambios, pero nadie quiere implementarlos», dijo Aleksander Čeferin, presidente de la UEFA, sobre la decisión de modificar el formato. «En el momento en que intentas hacerlo, a menudo la gente dice ‘cambiemos’, y obtienes: ‘no, no, no’. Así que fuimos bastante valientes al hacerlo.» El cambio es, quizás, el más profundo en la historia reciente de la competición, y las consecuencias para el mercado de apuestas son más amplias de lo que el lector casual percibe.
De dónde viene el formato suizo y por qué se adaptó al fútbol
El formato suizo es originario del ajedrez. Lo inventó Julius Müller en Zúrich en 1895 para un torneo en el que no cabía un enfrentamiento todos contra todos y se quería evitar la eliminación directa desde la primera ronda. La idea era sencilla: empareja a jugadores con rendimiento similar ronda tras ronda, usa puntuaciones acumuladas como criterio de emparejamiento y deja que al final emerja una clasificación única por puntos sumados. El formato ha estado en uso continuado en ajedrez competitivo durante 130 años.
UEFA adaptó el sistema al fútbol con una simplificación: en lugar de recalcular emparejamientos ronda a ronda, fija las ocho jornadas tras el sorteo inicial, respetando la idea de distribuir rivales de distinta fortaleza sin repetir cruces. Cada equipo juega cuatro partidos en casa y cuatro fuera, contra rivales de cada uno de los cuatro bombos del sorteo. El resultado es un calendario que garantiza variedad competitiva y que resulta imposible en el formato clásico de grupos, donde un equipo jugaba seis partidos contra solo tres rivales.
La crítica inicial al formato fue previsible: demasiados partidos, saturación del calendario, pérdida de identidad de grupos. Esas críticas siguen teniendo peso. Pero el argumento a favor es igualmente sólido: más variedad de rivales, clasificaciones más abiertas hasta la última jornada, oportunidad para equipos medianos de enfrentar a clubes grandes que no habrían tocado en el viejo sistema. El balance es cualitativo, pero el impacto cuantitativo en audiencia y en mercado de apuestas es medible.
Estructura de la fase liga con 36 equipos
Los 36 clubes clasificados se distribuyen en cuatro bombos por coeficiente UEFA antes del sorteo. El bombo 1 agrupa al campeón vigente y a los ocho equipos con mayor coeficiente. Los bombos 2, 3 y 4 siguen el mismo criterio en orden descendente. Cada equipo juega dos rivales de cada bombo (uno en casa, uno fuera), con la restricción de que no puede repetir federación en el mismo bombo. Eso genera calendarios con asimetrías importantes: un equipo del bombo 1 juega contra equipos sensiblemente más débiles de media, y un equipo del bombo 4 se enfrenta a una ruta especialmente dura.
Tras las ocho jornadas se elabora una clasificación única por puntos acumulados. Los ocho primeros pasan directos a octavos de final, como cabezas de serie. Los clasificados entre el 9 y el 24 disputan un playoff a dos partidos (ida y vuelta) para determinar los otros ocho cruzados de octavos. Los clasificados entre el 25 y el 36 quedan eliminados, sin posibilidad de continuar en UEFA Europa League o UEFA Conference League, a diferencia del formato anterior.
Cada uno de los 36 clubes de la fase liga de la Champions 2025-26 recibe un pago fijo de 18,62 millones de euros solo por participar. Esa cifra es un cambio de escala respecto al sistema anterior: el bono de participación aumentó de forma significativa con el nuevo formato, y para muchos clubes de los bombos 3 y 4 representa una parte sustantiva de su presupuesto anual.
Cada victoria en la fase liga se premia con 2,1 millones de euros y cada empate con 700.000 euros. Esa asimetría cambia incentivos tácticos: el empate penaliza mucho respecto a la victoria, y no solo en puntos de clasificación sino también en ingresos directos. Equipos que en el viejo formato podían plantear un empate como resultado aceptable contra un rival grande, ahora calculan que el coste de no ganar es más alto en términos absolutos.
Comparativa entre el formato antiguo y el nuevo
«Basta con ver lo que hemos logrado esta temporada con el nuevo formato de competición de clubes. Los aficionados estuvieron al borde de sus asientos hasta el último silbato de la fase liga. Y nos dijeron que esto no funcionaría.» Aleksander Čeferin volvió sobre el tema en el Congreso UEFA 2025 en Belgrado, y sus datos respaldan la afirmación.
En el formato antiguo, la fase de grupos tenía seis jornadas, 32 equipos en ocho grupos de cuatro y 96 partidos totales. Los dos primeros de cada grupo pasaban a octavos (16 equipos), los terceros caían a UEFA Europa League y los cuartos quedaban eliminados. El formato resolvía la clasificación normalmente a falta de una o dos jornadas, y las últimas fechas de grupos solían tener partidos intrascendentes para los ya clasificados o para los ya eliminados.
En el nuevo formato, la fase liga tiene ocho jornadas, 36 equipos en una única competición paralela y 144 partidos totales. La clasificación se mantiene ajustada hasta la última jornada porque cada equipo tiene objetivos distintos: los del bombo 1 compiten por entrar entre los ocho primeros y saltarse el playoff; los del bombo 2 y 3 luchan por la clasificación al playoff o la zona cómoda; los del bombo 4 suelen pelear por escapar de la eliminación directa. No hay margen para jornadas de trámite.
La asimetría más interesante desde el punto de vista del apostante es que, en el formato antiguo, el ranking de la fase de grupos importaba poco para octavos (solo si eras primero o segundo de grupo). En el nuevo, la posición exacta en la tabla de 36 determina el cuadro de octavos, con los primeros ocho clasificados garantizándose enfrentamientos teóricamente más favorables. Esa continuidad de incentivo hasta el último minuto ha cambiado la dinámica de apuestas live durante las últimas jornadas de fase liga.
Impacto del formato en cuotas y mercados
El cambio más profundo para el mercado de apuestas está en la distribución de volumen a lo largo de la temporada. En el formato viejo, el volumen se concentraba en las primeras cuatro jornadas de grupos (cuando todo estaba por decidir) y luego caía hasta octavos. En el nuevo, el volumen se mantiene elevado durante las ocho jornadas de fase liga porque cada jornada tiene implicaciones de clasificación para prácticamente todos los equipos.
Esa continuidad de interés también se traduce en más liquidez en mercados específicos: clasificación final (top 8, top 24, eliminación directa), cuota de pase a octavos, cuota de necesidad de playoff. Son mercados que no existían en el formato anterior y que los operadores han incorporado durante las dos primeras temporadas del nuevo sistema. Los mercados específicos de la fase liga con 36 equipos tienen dinámicas propias que merecen análisis independiente.
Otra consecuencia: las cuotas outright al ganador del torneo se mantienen más vivas durante todo el curso, porque la clasificación a octavos no resuelve la incertidumbre hasta enero. En el formato antiguo, tras la fase de grupos ya quedaban muchos favoritos eliminados o heridos; en el nuevo, la criba llega más tarde, y los operadores ajustan cuotas más gradualmente a lo largo de los meses.
Una última variable que el cambio ha introducido: el partido intrascendente prácticamente ha desaparecido. Antes, un equipo ya clasificado podía rotar titulares en la última jornada contra un rival ya eliminado, y los mercados reflejaban esa rotación con cuotas más conservadoras y líneas de goles más bajas. Ahora, cualquier posición entre la 1 y la 24 importa, y la motivación para ganar o empatar se mantiene hasta el pitido final del último partido.
Cómo reaccionó la audiencia al nuevo formato
El nuevo formato generó un aumento del 57% en espectadores únicos en algunas regiones como Sudáfrica, pasando de 3,3 a 5,1 millones. La cifra concreta de Sudáfrica sirve como indicador de una tendencia observada en varios mercados emergentes: cuando la Champions ofrece más variedad de enfrentamientos y mantiene competitividad hasta el final, la audiencia que no pertenece al núcleo duro histórico se engancha con más facilidad.
En mercados maduros europeos, el impacto en audiencia agregada fue más moderado, pero se registró un aumento claro en la duración media de sesión: los espectadores se quedaban más tiempo viendo partidos entre equipos que tradicionalmente no cruzaban, y el engagement en redes sociales se multiplicó respecto a jornadas equivalentes del formato anterior.
«El nuevo formato de la Champions League ha sido un verdadero éxito y debemos agradecer a su creador, Giorgio Marchetti, por ello. El ecosistema mediático está cambiando, con muchos operadores de streaming emergiendo», añadió Čeferin en otra intervención. La conexión entre éxito del formato y evolución del ecosistema mediático no es retórica: el producto es más atractivo para streaming y suscripciones porque produce contenido de calidad uniforme durante más jornadas, y eso refuerza la valoración comercial del producto en conjunto.
Para el apostante español, la traducción práctica es que el calendario de Champions ocupa más meses con intensidad alta, las oportunidades de apuesta se reparten de manera más uniforme y ya no hay margen para descansar en «jornadas intrascendentes» que antes servían para recalibrar el bankroll. El producto es mejor, pero también exige más atención sostenida a quien quiera operar en él con rigor.
¿Cuántos partidos juega cada equipo en la fase liga de 36 clubes?
Cada equipo juega ocho partidos en la fase liga: cuatro en casa y cuatro fuera, contra dos rivales de cada uno de los cuatro bombos del sorteo. Total 144 partidos distribuidos en ocho jornadas desde mediados de septiembre hasta finales de enero.
¿Por qué se llama ‘formato suizo’ al nuevo sistema de la Champions?
Por su origen. Julius Müller diseñó el sistema en Zúrich en 1895 para torneos de ajedrez donde no cabía un enfrentamiento todos contra todos. Empareja competidores de nivel similar usando puntuaciones acumuladas y produce una clasificación única por puntos, sin grupos separados.